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octubre 18, 2021

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Por: abcom

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Tags: sostenibilidad, triple impacto, wealth creation, well being

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Categorías: Recomendados

De la “wealth creation” al “well being”

Tener un propósito, medirlo y reportar desde el triple impacto es parte necesaria para construir un sistema más sostenible. Es una forma de entender la economía, las relaciones con la comunidad y contribuir a que más personas se sumen a una forma de hacer y de ser sostenible. Pero, ¿qué pasa cuando se llevan a cabo acciones y aún así se sigue dañando al medio ambiente? ¿Por qué se reportan resultados, pero la desigualdad sigue creciendo?

En la siguiente nota de la revista HBR, el consultor, educador y ex CEO de Timberland, Kenneth P. Pucker, explica por qué es necesario dejar las apariencias de lado y empezar a medir mejor. Habla de sacarle el piloto automático al mercado y de la necesidad de hacer cambios estructurales para pasar del paradigma de la “wealth creation” al paradigma del “well being”.

Hacé click en este enlace o accedé a través de la imagen de la nota.

octubre 18, 2021

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Por: abcom

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Tags: B Corp, Empresa B, Sistema B, sostenibilidad, triple impacto

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Categorías: Entrevistas

“El reconocimiento generó más orgullo de pertenencia”

Para conocer cómo es el proceso de certificar B en primera persona, en esta entrevista te acercamos la experiencia del Grupo Gire, una de las pocas organizaciones en Argentina que ya es B y la primera en el sector financiero. 

En una entrevista exclusiva para el newsletter de ABCOM, el gerente de Sustentabilidad y Comunicación Corporativa del Grupo Gire, Adrián Barreto, nos cuenta por qué decidieron certificar B, cuáles eran sus expectativas cuando empezaron, cómo fue el proceso y qué desafíos se imaginan en el futuro.

Si leíste la nota de Desafíos de Hoy de esta edición, esta entrevista es el perfecto complemento. Primero la teoría y ahora la práctica, dos caras de un mismo impulso, de un deseo y también de una necesidad: entrar en el camino de la sostenibilidad, de la transparencia, del compromiso con la comunidad en la que habitamos y del cuidado del planeta. 

¿Por qué Gire decidió certificar B?

La certificación no fue un objetivo en sí mismo, sino una consecuencia de un proceso y de un camino transitado que evoluciona de la Responsabilidad Social Empresaria hacia un abordaje sistémico y un análisis más amplio e integrador para incluir a toda la cadena de valor y a todos los niveles de la empresa. Revisar lo que la compañía viene haciendo como empresa, como actor social a través de nuestros productos y servicios, y de evaluar cómo esa trayectoria impacta en lo económico, social y ambiental.

Decidimos medirnos a través del proceso de evaluación de Sistema B para conocer el gap que teníamos y hacer las mejoras necesarias para luego ir a la certificación. Pero los resultados de la medición auditada por B Lab internacional alcanzaron los estándares y certificamos. Nos dimos cuenta de que la compañía estaba más cerca “de serlo que de poder verlo”.

¿Cómo fue el proceso?

El proceso fue de un año y contó con el compromiso del equipo directivo de la organización. Una primera etapa fuerte de sensibilización y comunicación, luego una etapa de trabajo colaborativo con el involucramiento de representantes de todas las áreas para obtener las respuesta a las preguntas de la Evaluación de Impacto B, que contempla los más altos estándares internacionales de impacto económico, social y ambiental en cinco dimensiones: Gobernanza, Trabajadores, Comunidad, Clientes y Medio Ambiente.

¿Qué cambió en la organización después de estar certificados?

El reconocimiento generó más orgullo de pertenencia, impactó positivamente en el clima, en marca empleadora y también en posicionar a Gire como la primera empresa Argentina del sector financiero en obtener la certificación B. Se modificó el Estatuto Corporativo asumiendo el compromiso de generar desde las decisiones estratégicas mayor impacto positivo, pusimos foco en potenciar el Modelo de Negocio y, por sobre todas las cosas, se generaron espacios de conversación y posibilidad, identificando fortalezas y puntos de mejora de la gestión, con total transparencia, para continuar tomando decisiones y desarrollando soluciones de negocio que aporten valor al triple impacto. 

¿Qué le recomendarían a una organización que está pensando en hacerlo?

¡Que no lo piense más! Que pase a la acción y pase por la experiencia del proceso, de la evaluación, de la inspiración. Y que el resultado que obtengan estará bien siempre, porque será la foto de ese momento, que otorga información para los aspectos de mejora, pero, en definitiva, será una parte del guión de una película que tenemos que seguir escribiendo entre todas las empresas que, desde nuestros lugares de acción y posibilidades, queremos no sólo ganar dinero, sino que a través de nuestro core de negocio queremos aportar a resolver las problemáticas socioambientales que cada vez son más profundas y urgentes.

En términos de sostenibilidad, ¿qué desafíos tiene Gire por delante?

Que cada vez la agenda B se profundice en la estrategia de negocio; realizar más acciones relacionadas a la concientización y cuidado del medio ambiente; mantener y fortalecer las políticas y prácticas relacionadas al bienestar, salud, desarrollo y beneficios para colaboradores; integrar más a la cadena de valor a proveedores, especialmente a proveedores inclusivos, empresas sociales y emprendedores de la economía social; potenciar propuestas de inclusión y educación financiera basada en la capilaridad y presencia federal de las sucursales de la Red Rapipago en todo el país que aporten a reducir desigualdades; y llevar la propuesta de negocio Gire a la región.

octubre 18, 2021

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Por: abcom

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Tags: B Corp, Empresa B, podcast, sostenibilidad, triple impacto

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Categorías: Podcast

Empresas B: Comunicación para ser y no parecer

Hay organizaciones que nacen con propósito. Sin embargo, eso no quiere decir que el camino para ser B sea más sencillo. Es que todas debemos trabajar día a día para ser sostenibles y no sólo parecerlo. 

En este sexto episodio de Conversaciones, el co-fundador de AlmaNatura, Juanjo Manzano Sánchez, nos cuenta cómo se convirtieron en la primera Empresa B de España y por qué la comunicación tiene un rol central en la construcción del ser sostenible. Comunicador, mentor, emprendedor social y activista de la reactivación de las comunidades rurales, nos habla de una historia que se hace mientras se cuenta y que se cuenta porque se hace.

octubre 18, 2021

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Por: abcom

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Tags: B Corp, Empresa B, sostenibilidad, triple impacto

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Categorías: Desafíos de hoy

Quiero ser Empresa B: 3 consejos y 4 desafíos

Sostenibilidad, triple impacto, propósito. Si pertenecés a una organización que está pensando en comenzar el proceso de certificarse B, esta nota es para vos. 

Belén Barroso, MBA en Educación Ambiental de la Universidad de Málaga y co-fundadora de Cronopios Comunicación, nos cuenta qué hay que saber antes de empezar con el proceso de certificación. También explica los desafíos a considerar una vez que te certificaste. Tres consejos y cuatro desafíos, punto por punto.

¿Querés ser B? Primero los consejos

  1. No priorizar la certificación. 

Las empresas que quieren ser B Corp necesitan no priorizar la certificación. Deben entenderla como un medio, un mapa de ruta. En definitiva, es una herramienta de medición, pero sobre todo de gestión. Ya que además de evaluar el desempeño en las cinco áreas de impacto (clientes, gobernanza, trabajadores, comunidad y medioambiente), echa luz sobre aquellos aspectos que se pueden mejorar para escalar el propósito. En concreto, lo verdaderamente importante es la mejora continua en el impacto positivo sobre la economía, las personas y el planeta. 

  1. Poner el sistema organizacional al servicio del propósito

La diferencia entre las empresas tradicionales y las empresas con propósito (donde entran las B Corps) es que estas últimas han evolucionado de la definición de una misión que responda al qué, cómo y para quiénes, hacia la definición de un propósito que orienta el por qué o para qué lo hacen. El norte es identificar un problema, un reto y convertirlo en el horizonte por el que trabajar. Estas empresas entienden al modelo de negocios como una herramienta para mejorar el bienestar de las personas y el medio ambiente. No hay acciones (o no deberían haber) puntales de RSC, sino que todo el sistema organizacional se pone al servicio del propósito definido… Y el éxito se mide a partir de los avances en el mismo y no en la cuenta de resultados financiera. 

  1. Ubicar el valor de la colaboración en el centro

Respecto a los valores, las empresas certificadas B Corp firman, al certificar, un acuerdo de interdependencia. Por lo que el valor de la colaboración es central en su día a día. Se entienden como un ecosistema o movimiento que procura mover la aguja del capitalismo hacia la sostenibilidad. Además, se comprometen a ser honestas y transparentes atravesando el proceso riguroso de Evaluación de Impacto B; buscan contagiar, inspirar a otras personas a sumarse al desafío desde la escucha, el amor, la responsabilidad y el respeto por la vida y la tierra que compartimos. En muchas, el punto de partida es, al menos, uno o más ODS, los cuales llevan intrínsecos estos y otros valores pro-ambientales. 

Ya sos B: ahora los desafíos

  1. Lograr que la certificación sea sólo el punto de partida

El primer desafío es no relajarse en la gestión del impacto. Obtener la certificación es el punto de partida, pero se trata de mantener y mejorar ese impacto en cada evaluación. Las empresas B necesitan estar “obsesionadas” con su propósito. De hecho, a muchas de las personas que las constituyen les brillan los ojos cuando hablan de él (y lo digo porque he sido testigo y no la única). Es muy fácil perder el norte y meter ruido en las estrategias y acciones organizacionales si esto no pasa. Todo, absolutamente todo lo que la empresa sueña, hace y dice debe sustentarse en su propósito y abogar por él. 

  1. Dejar atrás la comunicación como herramienta y convertirla en aliada estratégica

Otro reto puede ser la comunicación. Lo que la empresa con propósito dice tiene como base (o debería tener) lo que hace, por lo que requiere una planificación, ejecución y evaluación diferente: el contexto cambia, las empresas cambian y la comunicación, por ende, debe evolucionar (o mejor dicho, co-evolucionar, porque implica hacerlo junto a otros/as). Sin embargo, algunas empresas siguen entendiendo a la comunicación como una herramienta operativa, reactiva, unidireccional y estática en lugar de verla como aliada estratégica en la toma de decisiones que es interdependiente, dinámica y absolutamente conversacional. 

Tanto el propósito como su comunicación repercuten directamente en la reputación, en la generación de vínculos y el cumplimiento de objetivos organizacionales. Por eso es importante ser capaces de planificar la comunicación conjuntamente con quienes toman decisiones organizacionales; escuchar y considerar el impacto en múltiples públicos (incluido al medioambiente); contarlo, pero dejando el storytelling y pasando al storydoing; y medir… medir continuamente lo bueno, lo malo, lo esperado y lo inesperado para seguir mejorando los resultados e impactos a partir de información. 

  1. Impulsar el desarrollo con otros

Luego está el sistema de apoyo: todas aquellas personas y organizaciones (de múltiples sectores del entramado social, político, económico, etc.) que acompañan e impulsan el desarrollo de este tipo de empresas. Cada vez hay más países que han logrado (o están en camino a lograrlas) regulaciones que las consolidan y le aportan un marco legal particular. Pero también se necesitan otros actores que las pongan en agenda, las potencien y fortalezcan su labor. Para ello se han creado, por ejemplo, movimientos como los “multiplicadores o consultores B” (para acompañar a empresas en la medición de impactos y su certificación); abogados B (para desarrollar el marco regulatorio); academia B (para acelerarlo desde la academia); y por suerte, varios más. 

  1. Medir B, medir mejor

Finalmente (aunque hay otros), un cuarto reto es la medición del impacto organizacional. Pasar de la medición de resultados (y sobre todo financieros) a la medición de impactos en la economía local, en las personas y el medio ambiente. La evaluación de impacto B es un excelente ejercicio para identificar esos indicadores que salen de la cuenta de resultados clásica. 

 

 

abril 11, 2021

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Por: abcom

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Tags: nuevos compromisos, sostenibilidad, triple impacto

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Categorías: Desafíos de hoy

Sostenibilidad, pandemia y la búsqueda de nuevos compromisos

La concreción de los Objetivos de Desarrollo Sostenible se vio interrumpida por la pandemia, que, entre otras cosas, obligó a modificar las estrategias corporativas. En esta nota, una introducción a lo que está sucediendo en el sector privado en términos de sostenibilidad. Acciones, estrategias y por qué es importante hacer con otros.

Tres dimensiones, una agenda, 17 objetivos. Luego de un largo debate que retomó lo social, lo económico y lo ambiental para actualizar los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) acordados en el año 2000, 193 estados miembro de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) establecieron la Agenda 2030, con 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Fue en 2015. 

El cambio climático, sus consecuencias y las acciones globales para mitigarlo -como las políticas vinculadas a la descarbonización que surgieron del Acuerdo de París– hicieron que no sólo los estados se involucren. Algunas desde la responsabilidad social empresaria, otras directamente desde el triple impacto, las empresas también comenzaron a repensar y rediseñar sus modelos de negocio. Iniciativas como la Red Argentina de Pacto Global funcionaron como facilitadores de diálogo entre el sector público y el privado.

Cinco años después, sucedió lo inesperado. O lo no deseado: una pandemia mortal puso distancia física entre las personas, mediatizó aún más las relaciones sociales y cambió, quizás para siempre, las formas de trabajo. 

El contexto socio-económico empeoró significativamente. Según el informe Construir un futuro mejor. Acciones para fortalecer la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, presentado en marzo de este año por la Cepal, en América Latina y el Caribe “la crisis sanitaria condujo a la peor crisis económica, social y productiva que ha experimentado la región en los últimos 120 años”, con una caída del 7,7% del PIB regional en 2020. El FMI la señaló como la región más golpeada del mundo emergente en los ámbitos económico, social y ambiental, las tres dimensiones de la sostenibilidad.  

Los ODS enfrentaron, así, nuevos obstáculos y retrasos. Sin embargo, la crisis trajo también grandes esfuerzos y compromisos renovados. 

En el proceso 

En Argentina, la pandemia encontró a muchas empresas ya encaminadas hacia los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Ese es el caso del Grupo Asegurador La Segunda

Llevamos en nuestro ADN los valores y principios cooperativos, lo que hace que tengamos en nuestra gestión siempre en cuenta acciones que generen impactos positivos, ya sea en lo social y ambiental, como en la gobernanza y lo económico. Desde hace más de un año estamos trabajando en la estrategia de sustentabilidad del grupo con la alineación a los ODS de la Agenda 2030, mostrando nuestro compromiso de una manera más cuantificable y transparente”, señaló la líder de Comunicación Institucional y Responsable de Gestión Estratégica de Sustentabilidad, Gricel Di Bert.

Estar en el medio de ese proceso no les impidió actuar. “Nuestras acciones fueron creando una mapa de participación para medir nuestra contribución en los ODS 1, 2, 3, 4, 5, 8, 13, 17”, explicó Di Bert. 

Entre muchas y diversas acciones internas, implementaron muy rápidamente el teletrabajo, la creación de nuevas fuentes laborales, la aplicación de protocolos de prevención para cuidar la salud de los colaboradores y sus familias, y una muy interesante campaña solidaria de confección de tapabocas entre los propios colaboradores, tanto para uso propio, como para ser donados a organismos e instituciones. 

Otro elemento que señaló fue el vínculo entre comunicación y liderazgo: “nos mantuvimos unidos a través de mensajes de nuestros líderes, y fomentamos el equilibrio y la conciliación de vida personal y laboral”.

En el escenario externo, hicieron cambios en sus servicios, crearon nuevos productos y realizaron acciones sociales. “Nos pusimos al frente como marca para mostrar nuestro compromiso con la comunidad y nuestra cercanía a partir de la adaptación de nuestra imagen, impulsando el respeto a la conducta de aislamiento social, preventivo y obligatorio”, explicó Di Bert. 

Un ejemplo de ello es la inversión que realizó el grupo en la importación de reactivos que aceleren la investigación para el desarrollo de kits de detección temprana de virus como el Covid-19 y los de Influenza 1 y 2. Lo hizo a través de DetXMol S.A., una empresa biotecnológica fundada originalmente para el desarrollo de kits biológicos masivos para la detección temprana del cáncer de útero (HPV).

Triple impacto 

Mientras algunas organizaciones emprenden el largo proceso de transición hacia una estrategia transversal, otras nacen en el nuevo paradigma. Un modelo que se desprende del concepto tradicional de sostenibilidad y del que nacen las nuevas empresas es el de triple impacto. Quien trajo el concepto a la mesa fue el británico John Elkington durante la década de 1990. 

Según explicó la MBA en Educación Ambiental de la Universidad de Málaga y co-fundadora de Cronopios Comunicación, Belén Barroso, “Elkington planteaba que era necesario para las organizaciones empezar a medir, entender y gestionar su éxito a partir no solamente de sus resultados tradicionales financieros, sino también los resultados en la economía de la organización y en la economía del lugar donde se inscribía esa organización”. En otras palabras, buscaba trasladar las dimensiones social, económica y ambiental también a las empresas.

En el webinario La transformación hacia el triple impacto, organizado por ABCOM en diciembre de 2020, Barroso lo diferenció de la responsabilidad social empresaria. “El triple impacto pretende ser un código genético de la empresa. La responsabilidad social, normalmente, son acciones que no siempre están conectadas con el core de la organización”, explicó. Barroso lo plantea, entonces, “como un ADN, como una manera de realmente pensar y estructurar todas las acciones de la empresa”. 

Durante el encuentro virtual -disponible en el canal de ABCOM en YouTube– la especialista desarrolló dos ejemplos de compañías de triple impacto. El primero, la agencia española La Casa de Carlota, que hace “activismo creativo” con un equipo de trabajo que incluye personas con síndrome de down o con trastornos del espectro autista. De esta forma, la agencia trabaja con jóvenes de su propia ciudad y visibiliza una nueva manera de entender la creatividad. El otro ejemplo que tomó fue la empresa chilena Karun, que desde la Patagonia fabrica lentes con material reciclado proveniente de residuos arrojados al mar. En este último caso, Barroso resaltó la figura de su CEO, Thomas Kimber, como un “CEO activista”. 

Sistema B 

Una forma de trabajar en el marco del triple impacto es estar dentro del paraguas de Sistema B. Las compañías que se certifican como Empresa B ponen en el centro de su modelo de negocio el compromiso socioambiental: miden y analizan las áreas Gobierno, Trabajadores, Clientes, Comunidad y Medio Ambiente. La certificación es entregada por B Lab, una entidad sin fines de lucro en Estados Unidos. 

En Argentina, existen poco más de 100 empresas que siguieron este camino y el Grupo Gire es una de ellas. En términos de sostenibilidad, la pandemia la encontró en una posición más cómoda que otras organizaciones.

Según explicó la analista en Sustentabilidad, Ayelén González, “en Gire experimentamos una aceleración por el contexto de pandemia de nuestro proceso de transformación cultural y la estrategia de sustentabilidad no estuvo exenta de ello”.

Afectados por el cierre de los locales Rapipago, hubo una migración masiva de clientes hacia los canales digitales. El servicio de pago digital a través de WhatsApp y Facebook fue parte de ello.

Además de una gran cantidad de iniciativas de seguridad, salud y bienestar para acompañar a sus colaboradores durante el aislamiento, realizaron dos acciones muy interesantes. “Implementamos nuestros nuevos Estándares de Conducta, un documento que guía nuestro hacer en Gire, representa quiénes somos y cómo decidimos hacer las cosas”, explicó González. Además, en consonancia con el Convenio 190 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y la recomendación 206 del mismo organismo, lanzaron la Política de prevención, protección y asistencia en casos de violencia, acoso laboral y/o sexual en el empleo.

Respecto a lo social, al igual que muchas empresas, trabajaron para mejorar la calidad de vida de quienes más sufrieron la pandemia: “se realizó una donación al proyecto #SeamosUno, una articulación público privada (grupo de personas, entidades y organizaciones religiosas, sociales y empresarias en coordinación con el Estado), para ayudar a los sectores más vulnerables de la sociedad durante la urgencia derivada de la pandemia del COvid-19, aspirando a cubrir las necesidades de cuatro millones de personas con el armado de un millón de cajas con productos alimenticios y de higiene”.

Por último, las mediciones son un aspecto clave del triple impacto. Sirven no sólo para evaluar, sino también para repensar las acciones sostenibles llevadas adelante por la compañía. En ese sentido, la analista en Sustentabilidad de Gire señaló que “la forma de medir tuvo como principal foco el bienestar de los colaboradores. Se realizaron varias encuestas sobre el bienestar, clima y teletrabajo, que permitieron monitorear el estado de las personas en el contexto de aislamiento para el caso de las personas que trabajan desde casa, y de salud y seguridad para el caso de las personas que trabajaron presencial”. 

Cambiar es hacer con otros

“¿Qué rol juega la comunicación en estos procesos de transformación?”, se pregunta la gerenta general de ABCOM, Patricia Moirano. Para quienes no tienen una empresa de triple impacto, “es como si naciera una empresa nueva”, explica Moirano. “Entonces ahí, para nosotros, la comunicación es clave”.

Ya sea una compañía que entró recientemente en un proceso de cambio, una que logró la certificación de Sistema B o una empresa de triple impacto creada por un millennial CEO activista, la planificación, la gestión y la evaluación de la comunicación, al igual que el resto de la empresa, debe estar pensada en función de las dimensiones económica, social y ambiental. 

Ahora bien, para poder entrar como sociedad definitivamente en un paradigma de sostenibilidad y pasar del “story telling al story doing”, como dice Barroso en el webinario, es necesario que más líderes y empresas se sumen a la toma de conciencia y que pongan su voluntad en la necesidad de cambio. Aún transitando la pandemia, con los desafíos pero también con las oportunidades que eso implica, desde el lado que a cada actor le toca, es necesario comprometerse.

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